jueves, 31 de octubre de 2013

CURIOSIDADES -116-

"La Habitación del Miedo"



El Mayor-General Geoffrey Field fue el gobernador residente de la Torre de Londres entre 1994 y 2006. Como tal, fue instalado con su familia en el viejo edificio conocido como "Queen's House" (Casa de la Reina), donde se yerguen la Bell Tower y la Bloody Tower. Al poco de llegar, su esposa Janice se ocupó en preparar la cama de la Habitación Lennox cuando, súbitamente, una fuerza invisible la atacó por la espalda propulsándola violentamente fuera de la estancia. Asustadísima, previno a su marido quien, muy sorprendido por el sobrenatural ataque contra su esposa, inquirió al personal de la Torre por qué no les habían puesto sobre aviso de que aquella habitación estaba encantada. Los más veteranos, atribuyeron la autoría del accidente de la mujer del gobernador al fantasma de Lady Arabella Stuart, IIª Duquesa de Somerset (1575-1615) -prima del rey Jacobo I y pretendiente al trono-, que había precisamente encontrado la muerte en aquella habitación un 25 de septiembre de 1615. Las circunstancias de su muerte, aún por esclarecer casi 400 años después, apuntan a un siniestro asesinato maquillado en muerte natural.



Pronto, el gobernador y su familia se enteraron que la "Queen's House" era el edificio de la Torre que registraba más incidentes sobrenaturales. Luego, recopilaron testimonios de las anteriores damas que habían tenido el siniestro honor de pernoctar en la Habitación Lennox: todas afirmaban, aterrorizadas, haber sido bruscamente despertadas en mitad de la noche por una entidad invisible que las estrangulaba en la cama.

A partir de ese momento, se recomendó que ninguna invitada permaneciera sola un solo minuto en la Habitación Lennox.



 

CURIOSIDADES -115-

"Beefeaters"



Los "Beefeaters" o Yeomen Warders son los soldados que conforman la guardia de la Torre de Londres desde 1485, que se encargaba de custodiar a los prisioneros y las Joyas de la Corona, además de ser la guardia personal del monarca británico. Popularmente conocidos como Beefeaters (Comedores de Carne de Buey), eran los únicos que tenían derecho a una cuantiosa ración diaria de carne, procedente de la mesa del rey.

Hoy en día, los Beefeaters son militares con 22 años de servicio en el Ejército a sus espaldas y con un expediente intachable, y siguen desempeñando su papel de forma honorífica. En la práctica, se han convertido en los guías de la Torre y en la imagen indisociable de ésta. En 2007, se admitió por vez primera a una mujer entre ellos: Moira Cameron.

sábado, 26 de octubre de 2013

CURIOSIDADES -114-


"Los obreros de la mierda"



Las fosas sépticas de las casas londinenses existían desde tiempos medievales y se conocían como "cess-pit", antes de que existiera la red de alcantarillado en su subsuelo: eran fosas o pozos excavados en el suelo de la casa con 1 metro de diámetro y de 2 a 3 metros de profundidad, haciendo función de tanque para los residuos fecales de sus ocupantes. Cuando esos pozos sépticos estaban llenos a rebosar, los londinenses recurrían a los "night-soil men" (trabajadores especializados en vaciar y drenar esos pozos fecales también apodados "hombres estiércol"), y muchas veces en circunstancias extremas: éstos se encontraban con que las aguas residuales y los detritus se habían filtrado en el sótano o bodega de la casa vecina a través de las paredes. Ese tipo de incidentes eran recurrentes ya que dichas fosas estaban mal construidas y no solían ser del todo estancas, provocando no pocos incidentes entre vecinos.

Aparte de que su trabajo era obviamente nauseabundo, los "night-soil men" se enfrentaban a una tarea que implicaba graves riesgos laborales.

Se sabe que en el año 1326, cuentan las crónicas de entonces, un londinense conocido bajo el nombre de Richard the Raker, tuvo la mala fortuna de resbalar y caer en ella mientras intentaba drenar las aguas residuales de su fosa séptica, ahogándose asquerosamente en sus propios excrementos.



A partir del siglo XVI, apareció un nuevo tipo de trabajador asociado a las fosas sépticas bautizado como el "saltpetre man" u hombre del salitre que, con licencia del rey, se dedicaba a extraer de los excrementos los nitratos necesarios para fabricar la pólvora. Su oficio le permitía entrar en cualquier momento y sin permiso del propietario, en cualquier casa y retirar de su fosa séptica los sedimentos fecales de sus aguas residuales.  

Anécdotas Históricas -234-




En octubre de 1660, Samuel Pepys escribe en su famoso diario: "Bajé a mi bodega (...) y me encontré con los pies hundidos en un gran montón de cacas, que luego vi que procedían del depósito de la vecina casa de Mr. Turner, que estaba a rebosar y había invadido mi bodega."

Mr. Turner tardó 5 días en mandar a los trabajadores de las fosas sépticas a casa de Pepys, con el agravante de que éstos tuvieron que vaciar y limpiar su bodega de los excrementos de Turner a través de la casa del afectado, causando no pocas molestias.

Tres años más tarde, Samuel Pepys se vengó de Turner pagándole con la misma moneda.



Anécdota de: Samuel Pepys, político y funcionario, Secretario Principal del Almirantazgo, Presidente de la Royal Society (1633-1707).

viernes, 25 de octubre de 2013

CURIOSIDADES -113-

"Fernando VI, el genocida"



Aunque parezca intachable el próspero y pacífico reinado del rey Fernando VI de España (1713-1759), hijo y sucesor del inestable y lunático Felipe V a partir de 1746, aparece una mancha imborrable en su "expediente" como monarca. Por iniciativa del ministro de entonces, el Marqués de La Ensenada, y con el beneplácito de Fernando VI, se inició en el mayor de los secretos en los reinos de las Españas, una persecución indiscriminada de gitanos con la clara intención de borrar del mapa a su raza. Para ello, se decidió separar a los hombres de etnia gitana y a sus hijos mayores de 7 años de edad, de sus mujeres quienes, por otro lado, se quedaban con sus hijos menores. Con esa medida se pretendía evitar la reproducción de éstos. Una vez apresados mediante grandes redadas militares, los hombres eran esclavizados, dispersados y condenados a trabajos forzados, y sus mujeres e hijos encerrados en lúgubres prisiones. Aquella operación acabó siendo conocida como "La Gran Redada" y se cifran entre 9.000 y 12.000 los apresados.

 
Retrato de Zenón de Somodevilla y Bengoechea, 1er Marqués de La Ensenada (1707-1781), Secretario de Estado, Ministro de Hacienda, de la Guerra, de la Marina y de las Indias.


Fue gracias a las protestas de los militares, implicados en las redadas, y a los problemas causados por las caóticas aplicaciones del plan de exterminio que, en 1763, y ya reinando Carlos III, se puso un punto y final a la persecución. El hermano y sucesor de Fernando VI, acabó por indultar a los gitanos apresados y echó tierra sobre ese feo asunto, como si nunca hubiera ocurrido.

Cita de la Semana



"El amor es deseable. El dinero es absolutamente indispensable."

Frase de: Jane Austen, novelista (1775-1817).

sábado, 19 de octubre de 2013

Cita de la Semana



"La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya, de por sí, inmoral."

Frase de: Marco Tulio Cicerón, Cónsul de la República Romana, escritor, político y orador (106 a.C.-43 a.C.).

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA CONQUISTA DE AMÉRICA BAJO REVISIÓN

LA BARBARIE ESPAÑOLA EN AMÉRICA
 
 

Entrevista con Antonio Espino, autor de "La Conquista de América" / in www.elconfidencial.com / Javier Zurro.

Masacres, asesinatos, amputaciones de manos y pies, heridas curadas con aceite hirviendo, violaciones… semejantes crímenes parecen sacados de una mente perturbada. Sin embargo esto era el día a día en las batallas que tuvieron lugar durante la conquista de América. Un periodo de nuestra historia que tiende a mitificarse obviando sus pasajes más oscuros. El catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en Historia Militar, Antonio Espino López, según cuenta a El Confidencial, propone una mirada sin prejuicios de la colonización hispana en su libro La conquista de América: Una revisión crítica (RBA Ediciones). En su obra, Espino se sirve de los testimonios dejados en las numerosas crónicas de Indias para describir con precisión las armas, tácticas, batallas y sangrientas prácticas que 'héroes' como Hernán Cortés llevaron a cabo.




¿Cuándo surge su interés por revisitar la conquista de América?
Desde siempre me he preocupado especialmente por cuestiones relacionadas con la historia de la guerra. Poco a poco fue surgiendo el interés por explicar mejor a mis alumnos las estrategias y tácticas militares empleadas en la conquista de América y ello me llevó a releer un número importante de Crónicas de Indias. Allí descubrí numerosos testimonios de las técnicas utilizadas para someter a las poblaciones aborígenes, todas ellas basadas en el terror, la crueldad y la violencia extrema. Una realidad muchas veces obviada por otros historiadores.


¿Por qué se tiene mitificada la conquista de América por parte de, sobre todo, la ficción?
Por un puro y simple desconocimiento histórico. Aquellos que se dedican a ello pueden conocer algunos datos, pueden tener algunas nociones, pero carecen habitualmente de una perspectiva historiográfica del asunto. Y, en buena medida, los culpables somos los historiadores, claro.


¿En qué son culpables los historiadores?
Una amplia mayoría, hasta hace muy pocos años, apenas se había atrevido a mostrarse crítica con el imperialismo hispano en las Indias, en América. Hay que tener en cuenta que, durante mucho tiempo, se había considerado que mostrarse crítico con las hazañas hispanas era sinónimo de ser un mal español, me atrevería a decir; de hacerle el juego a todos aquellos que habían fomentado la famosa "leyenda negra". Me da la sensación que, por una cuestión de patriotismo mal entendido, siempre se ha negado cualquier exceso cometido en América o se ha querido justificar como una típica "acción de guerra" que, además, en el caso que nos ocupa duró muy poco tiempo.




¿Cree que existe miedo a reconocer la crueldad que usted describe en su libro?
En realidad todo el mundo es más o menos consciente de que tenemos una factura pendiente con los descendientes de las poblaciones aborígenes. Pero no sólo los españoles, sino todas las potencias europeas imperialistas en las épocas moderna y contemporánea. No hay que tener miedo a la hora de reconocer que cualquier imperialismo es expansionista y agresivo por definición, y prácticamente todos ellos usaron de la crueldad. Lo mejor es tenerlo claro, estudiarlo y aceptarlo para encarar cualquier crítica que se pueda hacer. No somos ninguna excepción. No somos ni mejores ni peores que los demás. Hay que entender este tipo de realidades, conocerlas y procurar erradicarlas en nuestro presente y en el futuro.


Nuestros conquistadores muchas veces son mostrados como héroes
Una vez más, esa imagen es fruto del desconocimiento o la falta de reflexión. Es fruto de la idea tan generalizada de que los aborígenes ganaron mucho con la presencia hispana en sus tierras. Por lo tanto, si a la larga resultaron beneficiados, las "molestias" causadas eran asumibles y, en el fondo, poco importantes. Por otro lado, los conquistadores siempre se presentaron a sí mismos como héroes, sus ejemplos eran los antiguos hacedores de imperios: Alejandro Magno, Julio César… Los intelectuales de la época jugaron un papel importante transformando sobre todo a Hernán Cortés, y en menor medida a Francisco Pizarro, en nuevos héroes a la altura de los mencionados. Esa imagen fascinó y convenció a lo largo de los años, sobre todo en un país en el que no hubo grandes "héroes" a partir del siglo XVII.


¿Existe algún conquistador que destacara por su compasión?
Yo diría que nos encontramos en general con personas que utilizan la crueldad sólo cuando era necesario, el problema es que lo fue muy a menudo teniendo en cuenta las características de la conquista hispana de las Indias: contingentes hispanos muy reducidos, necesidad de imponerse sobre grandes poblaciones aborígenes, necesidad de demostrar firmeza ante los amerindios aliados…


¿Considera que fueron excesivas las medidas que se tomaron?
Las medidas que se tomaron fueron muy duras. La conquista de América fue un proceso terrible, muy alejado de la imagen idílica que habitualmente se tiene. No fue en absoluto un conflicto de baja intensidad. Fue una guerra muy dura bajo el paraguas jurídico-religioso del derecho hispano a su presencia en aquellas tierras con el único interés por la civilización y la evangelización de sus habitantes, cuando más bien lo que se escondía era un deseo brutal por obtener riquezas. Como se ha afirmado, la codicia fue el verdadero motor de la conquista. Leyendo numerosos testimonios de la época es evidente que fue así.


¿Cree que la conquista del territorio podía haberse llevado a cabo de una manera menos sangrienta?
Sinceramente, creo que no. Creo haber demostrado en mi libro que existió toda una tradición bélica a la hora de enfrentarse a un enemigo diferente, distinto, al europeo. En sus razzias en el norte de África, en la guerra de Granada, en la conquista de Canarias y en los primeros años de presencia hispana en las Antillas (y Panamá), los españoles fueron perfeccionando unas formas de enfrentarse a dichas poblaciones que culminarían en las conquistas de México y Perú. Se trataba de usar el terror para imponerse de manera contundente a un enemigo difícil que podía, en un momento dado, complicar mucho las cosas.


¿Culturalmente cree que la colonización fue positiva?
Claramente, de la atomización cultural aborigen imperante antes de 1492 se pasó a una cierta uniformidad cultural, pero una y otra vez se nos quiere dar a entender que sólo por la adquisición de un idioma europeo el beneficio obtenido puede justificar cualquier exceso cometido, y hay quien duda de que se cometieran excesos. En el caso de América, el etnocidio cultural cometido durante y después de la etapa colonial hispana es evidente.




Respecto a ese tema Carmen Iglesias, miembro de la RAE, declaraba hace poco que "A veces, la leyenda negra predomina, pero les dejamos una herramienta de unidad como es el español". ¿Qué opina de ese punto de vista?
Es la típica reacción de aquel que, conociendo los muchos excesos cometidos, tiene que buscar una justificación adecuada. Y el idioma, por lo que vemos, es esa justificación. Sería algo así como la herencia amable recibida.


¿Cuántas tribus indígenas pudieron perderse o esclavizarse?
No soy especialista en etnología y, por lo tanto, no puedo ofrecer respuestas concretas. Lo que está claro es que numerosos grupos humanos sufrieron mucho con las guerras de conquista: hubo no sólo matanzas, sino también desplazamientos humanos importantes y ello tuvo consecuencias. Dicha circunstancias alteraban los equilibrios de poder en diversas regiones y todo ello tenía sus repercusiones en forma de nuevos conflictos. También es conocida la táctica hispana de usar los conflictos interétnicos en su provecho: se obtenían indios aliados y se les incitaba a la lucha contra sus enemigos aborígenes. Es de sobra conocido como poblaciones enteras en las islas Bahamas, La Española (Haití y República Dominicana actuales), en la costa de la actual Venezuela, en Panamá, en Ecuador y Colombia actuales, etc., resultaron muy mermadas.

Por otro lado, si bien la Monarquía procuró evitar en la medida de sus posibilidades la esclavitud del indio, lo cierto es que casi todas las poblaciones aborígenes sufrieron un trato equivalente al de la esclavitud


En el libro se citan muchas fuentes, basadas en testimonios, pero muchas de ellas se contradicen en las cifras, ¿qué es más normal en los documentos históricos la exageración o el esconder los hechos reales?
Siempre hay exageraciones a la hora de presentar, por ejemplo, los efectivos del enemigo, porque de esa manera justificamos y magnificamos no sólo la victoria conseguida, sino también las medidas terribles que se hubiesen podido tomar. Por otro lado, he detectado algunos casos en los que hubo una clara voluntad más que por esconder, por reducir a la baja las consecuencias de determinadas conductas basadas en la crueldad, en el terror. El problema es que numerosos historiadores de las últimas décadas, tanto españoles como extranjeros, han exhibido una cierta voluntad por "maquillar" mediante el lenguaje utilizado algunos pasajes de la conquista bastante conflictivos. No me atrevería a hablar de autocensura, pero estaríamos en el límite de la misma. Por otro lado, creo haber detectado entre algunos hispanistas un verdadero esfuerzo por justificar la conquista hispana de América de la mejor forma posible, dado que eran muy conscientes de los excesos cometidos por la denominada "leyenda negra", un conjunto de opiniones que, en general, se caracterizan por ser muy burdas intelectualmente hablando.

ESPAÑA: Una historia inventada y manipulada

VERDAD Y FICCIÓN EN LA HISTORIA DE ESPAÑA



Por Carlos Prieto / in www.elconfidencial.com


En los últimos años hemos visto muchas películas influenciadas por Phillip K. Dick en la que se desvela la farsa del presente. Como si la realidad no fuera más que una alucinación, llámese Matrix o lo que usted quiera, que oculta la verdadera realidad, la vida que una vez llevamos y que ahora nos han arrebatado. Ahora bien: ¿Qué ocurriría si lo fraudulento no fuera nuestro presente sino nuestro pasado? O lo que es peor: ¿qué ocurriría si el pasado de España fuera más falso que una moneda de tres euros? Y no estamos hablando de una novela de ciencia ficción, sino de una realidad. El periodista Miguel-Anxo Murado (Lugo, 1965) analiza en La invención del pasado (Debate, 2013) qué hay de verdad y qué hay de ficción en la historia de España. Un ensayo histórico que trata de demostrar que nuestro pasado es un relato repleto de imprecisiones, lagunas y fantasías que van mutando en función de los intereses de cada generación.

La invención del pasado se cobra varias víctimas históricas. La mayor parte de sus damnificados están relacionados con los mitos fundacionales de la nación española. No se trata de una cuestión ideológica, sino de algo mucho más prosaico: la falta de fuentes históricas fiables que demuestren las peripecias de prohombres como El Cid o Don Pelayo.

Para que se hagan una idea: no existe ningún documento contemporáneo sobre la conquista árabe de Hispania en el año 711. Dato recogido por Murado para apuntalar su tesis: "Los documentos del pasado no solo son escasos, también son arbitrarios, el resultado de una selección que hacen el azar, el prejuicio y el pasado del tiempo". Por no hablar de las veces que tomamos como referencia histórica textos escritos con varios siglos de retraso. O las veces que convertimos relatos de ficción en hechos irrefutables. Así se escribe la historia antigua. En otras palabras: a figuras como El Cid y Don Pelayo hay que cogerlas con pinzas.

Cuanto más antiguo es el personaje, más posibilidades hay de que el bulo lo envuelva todo. Algo que quizás no haga mucha gracia ni en Asturias ni en España: "Don Pelayo es una de esas figuras a los que yo llamo nombres vacíos. Un personaje del pasado del que sabemos poco más que su nombre. Lo máximo que podemos decir de Don Pelayo es que probablemente existió", cuenta Murado sobre el icono de la Reconquista de la Península Ibérica.

El Cid, por su parte, existió con certeza absoluta. Los documentos históricos lo demuestran, pero eso no ha librado a Rodrigo Díaz de Vivar de tener una imagen histórica tan distorsionada como la de Don Pelayo. "Se podría decir que existen dos Cid diferentes que no tienen que ver entre sí, el histórico y el literario; resulta que la imagen que ha prevalecido en nuestros días es la literaria", aclara Murado. Para entendernos: "Hoy sabemos que El Poema de Mio Cid fue escrito doscientos años después de los hechos que cuenta y que esos detalles son inventados", escribe Murado.


Cuando el sol no se ponía sobre el Imperio español


La época de los Reyes Católicos está profusamente documentada. La pregunta clave sería la siguiente: ¿Qué valor tiene esa documentación? "Está sujeta a interpretación. Se trata sobre todo de crónicas elaboradas en el entorno del trono. Sabemos que Isabel mandó destruir las visiones que no le convenían; al fin y al cabo había usurpado el trono", aclara Murado.

El problema de esta época histórica no sería el pasado de España en sí, tan repleto de interrogantes como el de cualquier otro país, sino cómo se han intentado tapar dichos agujeros desde el presente. En efecto, en el último siglo se ha reforzado la idea de que la nación española nació gracias a la unificación propuesta por los Reyes Católicos. La mítica y mil veces glosada unidad de España. Salvo que algunos autores creen que lo que hicieron Isabel y Fernando no fue unir, sino separar:

"La ironía es que si algo podemos decir con seguridad acerca de la alianza entre Castilla y Aragón en aquellos tiempos es precisamente que no se trató de una unificación. Las capitulaciones se redactaron justamente para impedir que eso se produjese. Isabel y Fernando rechazaron expresamente llamarse 'reyes de España' y tuvieron buen cuidado de no poner en común ningún aspecto importante de su testamento, por lo que, cuando ella murió, él tuvo que abandonar Castilla y los dos reinos se separaron sin más. Ninguno de los dos reinaba en el reino del otro más que como consorte sin poder alguno", aclara el texto de Murado.



Pero no se vayan todavía porque aún hay más. El libro también desmonta el mito del imperio católico de Carlos I de España y V de Alemania, "una de esas ideas políticas que se construyen en el presente y se proyectan sobre el pasado", asegura Murado.

 
Europa en el año 1000.
 
 
La Península Ibérica en el siglo XV.
 


Resumen la tesis de La invención del pasado sobre el Imperio español: 1) "Caben muchas posibles interpretaciones de qué era exactamente el Imperio que fundó Carlos V, pero hay una que es claramente errónea: entenderlo como un país. Se trató siempre como un conjunto heterogéneo de territorios, una herencia dinástica perteneciente a una familia". 2) "Ese Imperio no existió tampoco en otro de los sentidos que se le dio en el canon: el de un proyecto deliberado de conquista en Europa para ponerla bajo un solo emperador católico". 3) "Hernán Cortes fue enviado a México por el gobernador de Cuba no para conquistar nada, sino para conseguir oro y esclavos". 4) "Es cierto que el control de las colonias y de prósperos territorios en Europa como Flandes, aportó en principio metales preciosos a los cofres del Estado, pero ese Estado no era sino una vasta empresa multinacional encabezada por comerciantes italianos, banqueros alemanes y toda clase de intermediarios". 5) "El propio emperador era, y se veía a sí mismo, como un extranjero". 6) "Incluso la idea de un 'imperio católico' está en cuestión... En el ejército imperial había tanto católicos como protestantes".

 
Retrato de Hernán Cortés, 1er Marqués del Valle de Oaxaca (1485-1547).


"No es que España no exista, no, sino que España es una creación del presente y no del pasado", afirma Murado. Por otro lado, la paradoja de España como realidad del presente es que la globalización estaría "limitando aceleradamente las diferencias entre países".

Para acabar, dos conclusiones sacadas de La invención del pasado. Una sobre ese permanente campo de batalla llamado historia de la nación española: "La historia de España, como la de los demás países, se ha hecho en gran medida a partir de textos falsificados, alterados, interpolados y manipulados".

La otra sobre las pretensiones de un texto con un objetivo pedagógico subversivo: desenseñar la historia. "Por extraño que pueda parecer, nuestra intención no es enseñar algo, sino 'desenseñarlo'. La idea es más bien que, cuando el lector termine estas páginas, su confianza en la historia haya disminuido considerablemente. Habrá quien llegue por su propia cuenta a la conclusión de que el conocimiento histórico es, simplemente, imposible. No pretendemos tanto. Incluso eso sería una certeza, y nuestro propósito no es proporcionar certezas al lector, sino todo lo contrario: conseguir, si es posible, que dude, que se haga más escéptico frente a los libros de historia", concluye Murado.

domingo, 13 de octubre de 2013

VERSAILLES: interiorismo antes de 1789.

PALACIO REAL DE VERSAILLES
 
recreación en 3D de su decoración antes de 1789

 
 
Galería de los Espejos
 
 
 
El Trono de Luis XIV en la Galería de los Espejos
 
 
 
Salón de la Guerra
(Gran Antecámara de los Grandes Apartamentos del Rey)
 
 
 
Salón de Apolo / o Sala del Trono
 


 
 
Salón de Marte
 


 
 
Salón de la Paz
(Gran Antecámara de los Grandes Apartamentos de la Reina)
 
 
 
Gran Alcoba de la Reina Maria-Teresa de Austria
 
 
 
Salón de los Nobles
 
 
 
Escalera de los Embajadores
(Ala del Rey)
 


 
 
EXTERIORES DEL PALACIO
 
Vista General en Plano Alzado
 
 
 
Ala "Gabriel" o Ala del Rey
 
 
 
Patio de Armas o Patio de Honor
Ala de la Reina
 
 
 
El Petit-Trianon de la Reina
 
 

 

sábado, 12 de octubre de 2013

Cita de la Semana



"Los Españoles son vengativos y el odio les envenena."

Frase de: Sir Winston Spencer-Churchill, K.G. (1874-1965), Primer Ministro de Gran-Bretaña.

lunes, 7 de octubre de 2013

Cita de la Semana



"¿Acaso ignoras, hijo mío, con cuan poca sabiduría gobernamos el mundo?"

Frase de: Axel Oxenstierna, Conde de Södermöra, Primer Ministro de Suecia (1583-1654).